El que no arriesga no gana

Por Gabriela Villa

Es evidente que dentro de la publicidad el camino de la renovación está más latente que nunca, no importa si tienes que renovar tu logo o bien la mascota de tu marca que ha dejado huella a través del tiempo generación tras generación y que es fácil de recordar por ciertas características físicas, voz o atuendo.

Puede sonar un tanto arriesgado, pero como dice el dicho “el que no arriesga no gana” y dentro de la publicidad se juega el todo por el nada. Todo es cuestión de estrategia y una buena campaña de re posicionamiento, aunque en este tiempo hablar de este tipo de campaña resulta un tanto trillado o anticuado.

No hay que desviarnos del tema y recordar cuáles son las marcas que han tenido que pasar por la inevitable metamorfosis marcaria. En esta ocasión tomaremos dos grandes ejemplos de productos para el consumo infantil y sus respectivos representantes: Melvin del famoso cereal Choco Krispis y Pancho Pantera de la leche en polvo sabor chocolate Choco Milk siendo este último el que se ha sufrido severos cambios a través del tiempo.

Pancho Pantera ha pasado de ser un niño robusto y con look de campo, a un chico perfectamente estético y modernizado. Lo cual le ha servido bastante a la marca, ya que está imagen, invita al target infantil a cuidar su alimentación. Es decir, de cierto modo les envía mensajes a los niños sobre el cuidado de su imagen y salud.

Todo esto viene estipulado en el famoso Código PABI, documento que se encarga de regular la publicidad infantil a través de ciertos lineamientos y uno de los más importantes es cuidar la salud del target infantil, por lo tanto, los mensajes en su publicidad o bien la imagen deben contribuir un poco.

Por otro lado, tenemos al elefante Melvin, quien recientemente nos sorprendió con una imagen más cuidada y renovada, dejando atrás la imagen del elefante divertido y bonachón, por la de un fuerte, estético y bien parecido animal que está en pro del ejercicio y la buena alimentación.

Sabemos que esto puede verse un tanto contradictorio, ya que ambos personajes representan alimentos que por su alto contenido de azúcar y otros ingredientes, pueden ser dignos representantes de la obesidad infantil. Pero las marcas se arriesgaron y por su supervivencia dentro del mercado tuvieron que cambiar a sus representantes.

En mi punto de vista, creo que un cambio no le cae mal a nadie y que estas marcas supieron cómo hacerlo a su favor y tener buena aceptación por el target infantil.

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