A quien obra mal se le pudre la comunidad

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Por Edgar Molina

En México se tiene la idea de que las redes sociales sólo sirven para entretenerse (en las oficinas para quitar el tiempo) y que no representan oportunidad de crecimiento alguna para las empresas. No hay percepción más errónea que ésta. Pero dicha apreciación no se generó de manera espontánea, mucha culpa tenemos quienes estamos involucrados en el mundo de la comunicación digital; unos por no transmitir los conocimientos adquiridos por el falso “celo profesional” y otros por tener prácticas que, hay que decirlo, denotan nuestra cultura e idiosincrasia como nación (lastimosamente).

Pero, ¿Qué prácticas son las adecuadas, cuáles son inadecuadas y cuándo se convierten en unas u otras? En ocasiones viendo lo malo podemos discernir qué es lo bueno o lo correcto, en este caso, lo adecuado. En esta ocasión hablaremos de las malas prácticas dentro de las redes sociales que, como hemos dicho antes, son inherentes a nuestro comportamiento social.

Estar por estar.- Cuando dicen que “hay que tener presencia en redes sociales”, los CEO’s que carecen del conocimiento de este ecosistema, de inmediato mandan abrir Facebook, Twitter, Instagram, LinkedIn, Google+ y demás; no importa que no cumplan los parámetros de diseño e imagen, o que su empresa no tenga las características para tener comunidad en una u otra red social; el objetivo es “ser visible” para quienes formen parte de estos nichos sociales.

Esta práctica nos da paso a la segunda negativa: Delegar la responsabilidad de las redes sociales a practicantes.- Tan simple como responder a esta cuestión ¿Dejarían pilotar un avión con cientos de pasajeros a un turista por el hecho de que “le gustan los aviones”? La respuesta es sencilla.

Pensar que las redes sociales son para ventas.- Si bien es cierto que es un medio de comunicación que penetra en muchos círculos sociales y que puede incrementar el poder de venta, el objetivo principal de las redes sociales es posicionar o mantener la imagen de la marca en cuestión dentro del mercado meta o bien lanzarlo a nuevos mercados. Es posible lanzar promociones a través de las redes, sólo si la comunidad o el mercado están familiarizados con la marca o empresa, de lo contrario, será como hablar con las paredes.

Publicar sin ortografía.- Tomando en cuenta la premisa de “escribes como hablas”  y que el objetivo principal de redes sociales es posicionamiento de marca, sería fatal que una empresa publicara pasando por alto las reglas básicas de ortografía, redacción y sintaxis, pues al ser un medio que, como dijimos antes, penetra varios círculos sociales, su reputación estaría en juego o a punto de desaparecer.

Saturación o “spameo” de publicaciones.- Tropicalicemos la situación; En una reunión, ya sea de trabajo o por mera convivencia, lo saludable es que todos los involucrados participen dando su punto de vista o compartiendo nuevos tópicos de conversación. De lo contrario, quien acapara la charla termina por hartar a la audiencia quien opta por no opinar o no dar más pie a la conversación y abandona el círculo, negando la opción de réplica o aceptación de lo que se dice. Lo mismo pasa cuando la temática de la conversación se “ensaña” con críticas y comentarios negativos hacia una o más personas, situaciones o acciones que no son bien vistas por el emisor.

Cierto es que no se mencionan todas las prácticas que se perciben como negativas dentro de las redes sociales, sin embargo, estos puntos son preámbulo de una serie destinada a develar más acciones desacordes al correcto uso de este medio de comunicación, como a promocionar las acciones que le dan vida a las redes y que pueden posicionar como líderes a quienes las aplican de forma oportuna, mientras tanto seguimos online.

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